Comer sin engordar

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Comer sin engordar

¿Tienes alguna amiga que a pesar de comer como una lima siempre se mantiene delgadita? Probablemente alguna vez te hayas preguntado a qué se debe esto -y si es posible reproducirlo en una persona que no ha nacido con ese “don”-. Pero aunque siempre lo achacamos al metabolismo, poco sabemos de cómo funciona el proceso.

En el peso de una persona los hábitos son fundamentales, pero también influye la genética. Así, parece ser que cada cuerpo cuenta con mecanismos para autoregular el peso “que le es propio”. Como hay gente más alta y más baja, hay gente para quien su peso natural son 50 kg y para otros es 70. Y no, no se puede elegir.

Eso no quiere decir que nadie esté condenado a la obesidad por genética -salvo casos muy concretos- ni que una persona delgada pueda comer 7 hamburguesas diarias sin riesgos. Pero sí es cierto que hay cuerpos a los que les cuesta acumular grasa a pesar de aumentar las calorias ingeridas. ¿Quieres saber a qué se debe?

En los años 60 se realizó un experimento con presos, en los que se les sumistraba dieta de 10000 calorias al día, con el objeto de hacerles engordar un 25% en un año. Se descubrió entonces que hay personas a las que les cuesta mucho engordar más allá de determinada cifra, así, mientras algunos presos superaron el objetivo del 25% fácilmente, otros no consiguieron llegar al 20%.

Comer sin engordar

Un experimento similar se realizó hace un par de años en Suecia. 10 jóvenes delgados fueron sometidos a dietas hipercalóricas con el objetivo de hacerles engordar un 15%. También se les pidió que hicieran el mínimo ejercicio físico posible. ¿Los resultados? Dos jóvenes tuvieron que dejarlo al resultarles imposible comer tanto. Del resto, hubo jovenes que no consiguieron engordar más de un 6% de su peso, y hubo un caso excepcional que, a pesar de engordar un 8%, su aspecto físico seguía siendo muy parecido. Su grasa sólo había aumentado un 2%, mientras que lo que había aumentado había sido su masa muscular -lo que a su vez, le había hecho aumentar su capacidad de quemar grasa-.

Estos experimentos mostraron que el peso de los adultos podría estar condicionado dentro de unos márgenes, y que como sucede con al altura, hubiese un peso que es el “propio del cuerpo”. En el caso de las personas delgadas, cuentan con una serie de mecanismos que les permite comer más y no engordar tanto. Por ejemplo:

  • Autoregulación hormonal: el estómago emite unas hormonas cuando está lleno, por lo que resulta imposible seguir metiendo comida.
  • Aumento de la tasa metabólica: se incrementaría la masa muscular en lugar de incrementarse la grasa, a pesar de no hacer ejercicio.
  • Aumento del nivel de agitación: a pesar de no hacer ejercicio físico, algunas personas pueden aumentar los niveles de movimientos inconscientes (moviendo de forma compulsiva, piernas, manos o cabeza).

Eso no quiere decir que si estás delgado no tengas que cuidarte, todos los participantes de los experimentos engordaron por encima de lo deseable, pero con la ventaja, de que no tanto como podrían haberlo hecho otras personas. Los hábitos son imprescindibles para mantener, ya no sólo la figura, sino también la salud.

Por otro lado, las personas que tienden al sobrepeso deben comer menos y hacer más ejercicio físico. ¿Quiere decir eso que tengan que pasar hambre? No, pero sí deben acostumbrarse a comer menos, de forma que el cuerpo no les pida más de lo que necesitan, y así, más adelante, sepan cuánto -y cómo- comer para mantener el peso.

Vía: Salood

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