Verdades y mentiras de la píldora anticonceptiva

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pildora anticonceptiva

La píldora es el método anticonceptivo más efectivo para prevenir el embarazo no deseado y aun así siempre ha estado rodeada de verdades y mentiras por sus comentados y debatidos efectos secundarios. Algunas reales y otras simples leyendas negras que hay que echar abajo.

Retención de líquidos, acné, dolor de pecho, engorde, cefaleas, tensión alta… Son muchas los efectos secundarios que adjudican a esta mágica pastilla. Algunos verdaderos, otros falsos, mitos que han impedido que muchas mujeres en edad fértil se decanten por el uso de este anticonceptivo.

¿Quieres saber cuáles son las leyendas negras que hay que echar abajo en torno a la píldora? No engorda, no produce cancer y no produce acné.

  • Engorda: Falso. Actualmente se han mejorado sus componentes, por lo que lo normal es que el peso se mantenga invariable o fluctúe 2 kilos arriba o abajo.
  • Produce cáncer: Falso. La realidad es que incluso protege de ciertos cánceres, como el de ovario y el de endometrio. Con respecto al cáncer de mama, su uso no parece aumentar ni disminuir el riesgo de padecerlo.
  • Produce acné: Falso. Las píldoras modernas no sólo no producen acné sino que algunas de ellas se recetan para disminuir este problema.
  • Provoca infertilidad: Falso. Una vez se deja de tomar la píldora se recupera la posibilidad de quedar embarazada, ya que es un método anticonceptivo totalmente reversible.

La píldora contiene un combinado de hormonas sintéticas que actúan de forma similar a la progesterona natural, impidiendo las ovulaciones y, por lo tanto, el embarazo.

Este anticonceptivo une dos componentes en su composición: el estrógeno (tipo de hormona sexual femenina) y el gestágeno o progesterona. Estas hormonas actúan en tres campos diferentes: en primer lugar, evitan que los folículos que contienen los óvulos crezcan, y si alguno creciera impiden que ovule (función anovulatoria); en segundo lugar produce un espesamiento del moco que hay en el orificio de entrada al útero, dificultando la entrada de los espermatozoides; y en tercer y último lugar produce un cambio en el endometrio (lámina que reviste el útero) para que si falla todo lo anterior, cosa poco probable, impida que el huevo anide.

Pero la píldora ya ha cumplido casi 50 años desde su aprobación por la FDA (Dirección de Alimentos y Fármacos de Estados Unidos). Y durante este tiempo se han ido desarrollando versiones más beneficiosas y con menos carga hormonal para reducir los temidos efectos secundarios.

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